¿POR QUÉ MACRI ATACA A VENEZUELA?

¿POR QUÉ MACRI ATACA A VENEZUELA?

La insistencia del Presidente electo en promover la sanción de Venezuela en el Mercosur sorprendió a propios y ajenos. Ni siquiera los gobiernos latinoamericanos más alineados con los Estados Unidos han asumido un discurso tan anti-bolivariano como el de Mauricio Macri, quien parece estar buscando colocarse como la principal figura de la derecha latinoamericana.

Esta actitud no se corresponde con una genuina preocupación por los derechos humanos en la región por parte de la fuerza ganadora del balotaje argentino. No se ha escuchado al Presidente colocar en su agenda la preocupación por la situación de la democracia en Honduras, que sufrió un golpe de estado en 2009, o en Paraguay luego de la antidemocrática destitución de Fernando Lugo en 2012 o sobre la intervención militar en Haití que viola la soberanía de ese país desde hace once años.

Tampoco se lo ha visto preocupado por los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa en México, los constantes homicidios de políticos, sindicalistas y periodistas en Colombia, el asesinato de manifestantes antimineros en Perú, entre otros casos. Casualmente estos tres países (Colombia, México, Perú) que integran la “Alianza del Pacífico” con la que Macri quiere asociar al Mercosur lideran el ranking de denuncias por violaciones a los derechos humanos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA. Pero en este caso eso no parece ser un problema para discutir acuerdos comerciales y políticos.

Dado entonces que no estamos precisamente ante un paladín de los derechos humanos, es evidente que Mauricio Macri tiene una motivación política en su instigación antibolivariana. Venezuela es un país que genera mucha polémica, que sufre una aguda crisis económica y que se ha enfrentado duramente a la principal potencia económica y política del mundo.

¿Hay democracia en Venezuela?

Guste más o menos la política del gobierno venezolano, si hay algo que es difícil cuestionarle a aquél país es la legitimidad democrática del proceso. Desde que Hugo Chavez ganó las elecciones en 1998 se llevaron a cabo 18 elecciones (presidenciales, legislativas, gobernadores, alcaldes y distintos referendos). Ningún otro país de la región tuvo tantas elecciones en ese mismo lapso.

¿Fueron legítimas estas elecciones? Según el ex presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter, quien no puede ser acusado de promotor del “populismo” o del “socialismo” en el mundo, el sistema electoral Venezuela es “el mejor del mundo”. Si bien el director del Centro Carter es sumamente crítico de las políticas públicas impulsadas por el Gobierno Bolivariano, en su experiencia como observador electoral en todo el mundo declaró en 2013 que “de las 92 elecciones que hemos monitoreado, yo diría que el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo”.

Sin embargo a pocos días de una elección legislativa, se ha montado un gran operativo para sembrar dudas sobre el resultado. La propia esposa de Leopoldo López, que estuvo presente en el bunker del PRO el 22 de noviembre, señaló que “van a pasar dos cosas el 6 de diciembre: o gana la oposición o hay fraude”. A confesión de partes, relevo de pruebas. La oposición sólo aceptará los resultados si se los declara vencedores. Si se impone en las urnas el chavismo, comenzará una gran campaña internacional de deslegitimación a la que podemos suponer que nuestro Presidente electo estará a la cabeza.

Las verdaderas razones de Macri para hostigar a Venezuela.

El ensañamiento del presidente electo con Venezuela no corresponde ni a una preocupación por los Derechos Humanos ni a una falencia en el sistema democrático de ese país. Las razones son geopolíticas y se corresponden con el plan del PRO para la Argentina y la región.

Macri quiere impulsar la asociación del Mercosur con la “Alianza del Pacífico” y avanzar en la concreción del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Se trata de una suerte de reedición del proyecto del ALCA de hace diez años, malogrado en la Cumbre de las Américas de 2005 en Mar Del Plata.

Esta política supone un giro pronunciado para toda la región, que luego de la crisis del neoliberalismo ganó algunos márgenes de autonomía respecto a los intereses de Estados Unidos en la región. La construcción de la UNASUR y otras instituciones de integración regional, se ponen en riesgo con este cambio.

Venezuela es el principal obstáculo para avanzar en esta política. Macri necesita que sea suspendida del Mercosur para avanzar en la política de libre comercio. También está buscando apoyo internacional para afrontar su primer año de gobierno. El anuncio anticipado del futuro embajador en los Estados Unidos, casi como si fuera un miembro más del gabinete, apunta en la dirección de lograr respaldo de ese país en su cruzada antipopulista.

¿Es realmente un tema de preocupación del pueblo argentino la elección legislativa venezolana? ¿Macri habla en representación de la sociedad al alinearse con el discurso norteamericano sobre Venezuela? ¿O en realidad habla por boca de otros? Como ha ocurrido infinidad de veces a lo largo de la historia, la preocupación por la supuesta “falta de democracia” en un país, es la excusa detrás de la cual se esconden intereses económicos y no precisamente los de la mayoría de la población. En ese sentido, hay que decir que Macri es un excelente alumno de la escuela norteamericana.

 

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