itai libro-01A fines del año pasado publicamos el Cuaderno de Cambio n°1 bajo el título “La Argentina kirchnerista en tres etapas” y el subtítulo “Una mirada crítica desde la izquierda popular”. Se trata de una elaboración que sintetiza años de debates, análisis e intervenciones en la realidad política nacional escrita por Itai Hagman, uno de los dirigentes de PATRIA GRANDE y protagonista de primera línea del recorrido de construcción de una nueva izquierda popular y latinoamericana en nuestro país.

El cuaderno puede adquirirse en cualquiera de las casas populares de PATRIA GRANDE, o por correo en contacto@patriagrande.org.ar.

A continuación publicamos la Introducción:

Pocos temas han generado más polémica en la militancia popular de la Argentina de los últimos años que la pregunta sobre qué fue y es el kirchnerismo. ¿Es un gobierno popular? ¿Se trata de una versión actualizada del viejo peronismo? ¿O es en realidad una gran farsa que ocultó la continuidad del neoliberalismo? ¿Una nueva versión del saqueo, la entrega y la represión? No descubrimos nada si señalamos que en todo el proceso político argentino de la última década existen elementos que tomados aisladamente permiten sostener cualquiera de estas extremadas hipótesis y un sinfín de miradas intermedias.

Se trata de una discusión actual, enmarcada en un proceso continental y mundial cambiante, pero que también se relaciona problemáticamente con nuestra historia y con los viejos debates del campo popular argentino. Ninguna polémica es enteramente nueva y al mismo tiempo se da en un contexto particular frente al que no suelen ser de utilidad la traslación mecánica de argumentos pasados. Pero en cualquier caso el fantasma del peronismo volvió a sobrevolar en las mentes de los militantes populares, reconciliándose con un amplio segmento de quienes pusieron el cuerpo en las peleas de resistencia al neoliberalismo. Y el kirchnerismo es, esto nadie puede negarlo, esencialmente un producto peronista, aunque de un peronismo distinto, aggiornado, propio del siglo XXI, edulcorado con el mestizaje de otras tradiciones políticas y adaptado a las reglas de la democracia liberal inaugurada en 1983.

Este texto está escrito con un enfoque parcial, desde un espacio político que hoy denominamos de izquierda popular. Y a su vez este espacio político, que va dibujando sus contornos y se encuentra en permanente reelaboración, nació al calor de los debates y las reflexiones que el mismo proceso de la Argentina bajo hegemonía del kirchnerismo generó. Esto nos obliga a reconocer nuestra propia transición política que se realizó en dialogo y confrontación tanto con el fenómeno del kirchnerismo como de la realidad latinoamericana de los últimos quince años.

Por esto es que a diferencia de la literatura que suele elaborarse desde las usinas más tradicionales de la militancia, el sentido de este texto no es “demostrar” nuestra razón histórica, invariable y muchos menos infalible. No vamos a enumerar el listado de aciertos por parte de nuestra línea política. No nos interesa pararnos desde el lugar de quien considera que la historia no es más que una sucesión de confirmaciones de sus pronósticos inexorables. Nos interesa en cambio sistematizar un conjunto de reflexiones que fueron madurando sobre el proceso político reciente y que fueron constituyendo nuestro propio espacio político, es decir que nos fueron modificando en nuestras propias concepciones y análisis. Y que como tales están abiertas y deberán seguir siendo reelaboradas.

Claro que la pregunta no puede reducirse a la definición de qué fue y es el kirchnerismo, sino intentar comprender mejor y sobre todo actuar en el proceso político inaugurado luego de la crisis y levantamiento popular de 2001, que modificó las coordenadas del debate político, económico, social y cultural de nuestro país.

Para analizar la Argentina bajo el proyecto hegemónico del kirchnerismo identificamos distintos momentos. Toda división esquemática es discutible, pero a su vez necesaria para no caer en elaboraciones estáticas o simplificadas, ya que la Argentina de 2003 no es igual a la de 2009, que a su vez no es igual a la de 2014. Elegimos hacerlo en los tres siguientes períodos buscando integrar tanto una periodización del proceso económico del “modelo” como de los parámetros de la discusión y disputa político-social del proceso iniciado el 25 de mayo de 2003. Estas son las etapas de los años del“consenso neodesarrollista” (2003-2007); del “período crispado” (2008-2012) y del “pacto de gobernabilidad” (2013-2015). Lógicamente no son compartimentos estancos sino etapas de un mismo proceso histórico, dado que los rasgos de continuidad a lo largo de todo el período serán evidentes, aunque haremos hincapié en las características distintivas de cada momento siempre intentando comprender su particular impacto en la militancia popular.

En términos generales podemos enmarcar este trabajo descartando dos enfoques muy difundidos en la militancia:

  1. Partimos de la convicción que el kirchnerismo impregnó de manera muy intensa a un importante sector de nuestro pueblo y a una parte significativa de la militancia popular. Desde este lugar descartamos la tesis de la farsa, es decir de la mirada que intenta explicar lo que ocurrió en los últimos doce años en la Argentina en base a la idea de un simple engaño que nuestro pueblo habría sufrido y del que algún día despertará para descubrir la verdad que nosotros ya conocemos por no haber sido “capturados”. Se trata de una mirada absolutamente subestimadora del pueblo argentino, que no es nueva en nuestra historia y de la que se deriva a nuestro entender una orientación sesgadamente iluminista. Los iluminados seríamos los militantes que no caímos en la trampa, ya sea por poseer capacidades extraordinarias de ver con claridad lo que para el pueblo aparece confuso, o por principio ético-moral en donde seríamos los que “no nos vendimos”. Estas lecturas pueden resultar útiles para ciertos ámbitos de debate intelectual, pero resultan absolutamente impotentes para la construcción política.

  1. Por otro lado descartamos la mirada fatalista, que explica lo ocurrido en estos años simplemente como lo que pudo ser. La que asocia siempre al consenso mayoritario con la razón, y que por tanto asume como propio el relato político hegemónico aun cuando este se encuentra fuertemente reñido con evidencias de la realidad y hasta con la propia experiencia de quienes lo sostienen. Esta mirada también suele estar acompañada del entendimiento de la historia como acción de los grandes personajes, por lo que considera el inicio del proceso político el 25 de mayo de 2003 y todos los avances populares como fruto de las decisiones de los gobernantes, sin tener en cuenta los grandes movimientos de la lucha de clases que lo hicieron posible. Esta lectura también es una forma de subestimación del pueblo, pero no ya en su “capacidad de comprensión” como hace la primer visión, sino en su potencialidad como sujeto de transformación. De aquí se deduce una mirada acrítica, una concepción de la política reducida a la acción “desde arriba” y lo que es aún peor, una práctica política regida por el más llano pragmatismo.

En el medio de estas dos actitudes que han impregnado a buena parte de la militancia popular en nuestro país, nos proponemos plantear una interpretación que escape a toda necedad, tanto negadora como embellecedora de un proceso político que ha implicado avances, retrocesos y numerosas contradicciones para nuestro pueblo.

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