La realidad del mundo laboral en la Ciudad de Buenos Aires no escapa a las directrices generales que se dan en el orden nacional, aunque según datos del Censo 2010 tiene sus especificidades en cuanto a la composición sectorial del empleo -con un abrumador predominio de los servicios- y una densidad muy superior en cuanto al empleo registrado respecto al resto del país. El nivel de empleo, los porcentajes de precariedad laboral o la evolución de los salarios aparecen sincronizados con la realidad nacional. La principal distinción del macrismo aparece en la matriz anti-sindical con la cual ha promovido despidos y persecución de trabajadores en la administración pública, acorralando en muchas ocasiones a los trabajadores de la educación y la salud, a pesar de que al mismo tiempo ha sido capaz de evitar mayores niveles de conflictividad con algunos acuerdos salariales mejores y de rápida resolución (el caso de los docentes en el histórico 2014 es un ejemplo de ello). Asimismo, es necesario dar cuenta del fenómeno de conformación y consolidación de un sector de la Economía Popular que se encuentra en constante crecimiento y expansión también a nivel nacional, y que tiene sus propias expresiones a nivel local.

LA PRECARIZACIÓN LABORAL COMO FENÓNENO ESTRUCTURAL

La precarización laboral es un proceso que afecta, en mayor o menor medida, al conjunto de la clase trabajadora. Tal como se entiende el concepto de precarización refiere a la degradación de las condiciones de una relación salarial. El empleo precario61 se define a partir de su apartamiento de de las características del empleo clásico y por los niveles de flexibilización y desregulación normativa que trae aparejado. El empleo clásico se caracteriza por ser de tiempo completo, para un sólo e identificable empleador, por tiempo indeterminado, realizado en el domicilio del empleador, protegido por la legislación laboral y la seguridad social. El universo del empleo precario se define por aquellos empleos que se apartan de algunas de estas características. Se destacan dos grandes formas de precariedad entre los que se distinguen a) el empleo clandestino-no registrado y b) empleo de forma precaria regulado legalmente.

Durante y hacia fines de la década del „90 el desempleo se expresó como una de las consecuencias de las políticas neoliberales y funcionó como herramienta para el disciplinamiento de la clase trabajadora. Este fenómeno afectó a casi un tercio de los trabajadores en actividad, y se complementó con el creciente proceso de precarización laboral.

La salida de la convertibilidad trajo una recuperación de la actividad económica y con ella una recuperación del empleo. En el período comprendido entre 2001y 2010, se crearon más de 4 millones de puestos de trabajo, lo que implicó una fuerte reducción de la tasa de desocupación, que pasó de un nivel máximo de 24,8% en mayo de 2002 al 7,4% en el segundo semestre de 2010.

Esta recuperación trajo aparejada la revitalización del mecanismo de negociación colectiva62, recuperándose los convenios “por rama” frente al fuerte crecimiento que tuvieron las negociaciones “por empresa” en los „90. Sin embargo se mantuvieron las condiciones de contratación precarias y continuidades con relación a la determinación y conformación de los salarios. A pesar de la extraordinaria expansión del nivel de empleo, los trabajadores perciben en la actualidad una porción inferior del ingreso que a comienzos de la década del noventa. Este proceso obedece al relativamente bajo incremento registrado en los salarios reales en relación al incremento de la productividad, en el marco de una de las fases de crecimiento económico más significativas de la historia de nuestro país. Y si bien disminuyó notablemente el empleo no registrado, todavía no logró perforar el piso del 33%.

PANORAMA DEL EMPLEO EN LA CIUDAD

De acuerdo a la publicación realizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires “Panorama social porteño”63 dónde sistematiza los datos de la Encuesta Permanente de Hogares realizada por el INDEC durante los años 2011 a 2013, se exponen algunos datos en relación a la forma que asumen las variables Empleo, Desocupación y Subocupación.

En el cuarto trimestre de 2012, la tasa de empleo retrocedió 1,6%, reduciéndose de 50,7% a 49,9%, en tanto que la actividad tuvo un escaso aumento de 0,2%, ubicándose en 53,9%, 0,1 puntos porcentuales por encima del mismo trimestre de 2011. Como resultado, el desempleo se expandió significativamente en la Ciudad, pasando de 5,8% a 7,4% entre 2011 y 2012. El número de desocupados que residía en la Ciudad hacia fines de 2012 alcanzaba las 120.000 personas, 26.000 más que en el cuarto trimestre de 2011.

De esta forma, la tasa de desocupación se ubicó excepcionalmente por encima de la del total de aglomerados urbanos del país, que fue de 6,9%. La tasa de desocupación de la CABA sólo fue superada por Gran Rosario (8,6%) y Mar del Plata – Batán (9,5%).

De acuerdo al informe de julio de 2014 elaborado por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación “Síntesis laboral en la Ciudad de Buenos Aires” entre el 1° trimestre de 2013 y el mismo trimestre de 2014 hubo una recuperación de las variables desempleo y subempleo. No ocurrió lo mismo con la tasa de empleo no registrado, que sufrió un brusco aumento. En 2013 el desempleo se ubicaba en 7,3%, disminuyendo a 5,2% al inicio de 2014. En paralelo, la tasa de subocupación se ubicó en 5,9%, aunque en el primer trimestre de 2013 había logrado ubicarse 0,5 puntos porcentuales por debajo (5,4%). La tendencia no se cumplió con la tasa de empleo no registrado. El trabajo en negro aumentó en casi 4,5 puntos porcentuales respecto del año 2013, pasando del 18,6% al 23,5%.

 

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Según el informe mencionado del Ministerio de Trabajo ya mencionado, el nivel de instrucción formal alcanzado por las personas que trabajan en la Ciudad sigue evidenciando la mayor participación de aquellos con niveles iguales o superiores al secundario completo (el 72% del total de ocupados en la Ciudad). Si se considera solamente a los residentes, este nivel asciende al 79%.Por otro lado, existen otros indicadores de precariedad laboral: el 20,8% de los asalariados que desempeñan su actividad principal en la CABA no tiene descuento jubilatorio. El 23% de los ocupados en la CABA trabaja menos de 35 horas semanales (Subocupación), mientras que otro 31,4% lo hace más de 45 horas semanales (sobreocupación). Sólo el 45,6% cumple semanas laborales “normales”, de entre 35 y 45 horas.

La situación de los jóvenes en la Ciudad

En el primer trimestre de 2014, cuando la tasa de desocupación alcanzaba al 5,9% para el total de la población activa, entre los jóvenes (entre 15 y 29 años) este indicador llegaba al 12,0%. En este grupo etario, que representa un 26,6% de la población en edad de trabajar, se concentraba el 51,2% del total de los desocupados de la Ciudad.

En relación al trabajo no registrado, mientras que para el promedio de los asalariados el indicador se ubicaba, como ya se dijo, en el 23,5%, entre los jóvenes de 15 a 29 años alcanzaba al 28,9%, sumando este grupo etario un 33,9% del total de los trabajadores no registrados.

EMPLEO PÚBLICO EN LA CIUDAD

Por otro lado, en relación con los trabajadores de la administración pública del GCBA, a mediados del 2014 se anunció un pase a planta permanente que presentaba varios condicionantes, volviéndolo totalmente restrictivo. El mismo estaba pensado sólo para las áreas críticas del gobierno, restringiendo esta categoría arbitraria a muy pocos sectores de algunos ministerios. Por otra parte quedó a cargo del Ministerio de Modernización el análisis de dotación óptima de personal de todas las áreas críticas, desconociendo los pedidos de aumento de personal que se vienen desarrollando.

En este contexto, el pasado 28 de agosto de 2014 se aprobó el decreto 353/14 de “austeridad para el reordenamiento de las finanzas públicas” en la CABA. Este último fue justificado por la gestión partiendo del supuesto contexto de crisis económica y recesión a nivel nacional y que afectaría a la ciudad. En su Art. 2°este decreto determina, entre otros puntos, la prohibición de contratar nuevo personal en todos los niveles de la administración pública, así como también la restricción al otorgamiento de subsidios sociales y el aumento del monto de los mismos. Así mismo, establece recortes presupuestarios en todos los sectores, correspondientes a viáticos y materiales de trabajo, insumos en el sector de salud, que profundizan las necesidades en todos los hospitales públicos.

LA CONTRACARA DE LA DESOCUPACIÓN Y EL EMPLEO NO REGISTRADO: LA ECONOMÍA POPULAR Y EL TRABAJO ESCLAVO

Junto con el trabajo precario y no registrado, una realidad en nuestro país y que tiene su expresión particular en la CABA es la creciente participación de la economía popular en la producción del PBI. La economía popular agrupa miles de trabajadores que fueron y son excluidos del sistema de trabajo formal y que fueron estructurando formas alternativas de organización del trabajo productivo generando nuevos circuitos de producción y distribución de bienes de consumo. Los sectores que conforman el creciente sector de la economía popular, se han ido organizando en torno a la necesidad de representación gremial, hasta el momento inexistente por tratarse mayormente de proyectos autogestivos. La CTEP – Confederación de Trabajadores de la Economía Popular- se consolidó con la perspectiva de conformarse en el sindicato que defienda los derechos de estos trabajadores en situación de total desprotección.

Una de las mayores expresiones de este fenómeno son las 4 mil familias que trabajan agrupadas en las cooperativas del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) brindando el servicio de recolección, clasificación y reciclado de residuos a la Ciudad de Buenos Aires. El Gobierno abarata los costos por medio de la tercerización de estos servicios en empresas privadas (Cliba) o en cooperativas (como el MTE) para los que debería contratar personal, ahorrándose millones de pesos en salarios y cargas sociales e incumpliendo con los derechos fundamentales y básicos de los trabajadores. La contratación de estos servicios depende de la Dirección General de Reciclado (DGREC). Por otro lado la basura, resulta ser la fuente de trabajo para miles de familias. La política del GCBA se orienta a copiar el modelo europeo de reducción de basura, llamando a la licitación para la construcción de dos nuevas plantas de Tratamiento Mecánico Biológico que costarán cerca de 900 millones de pesos. Esta nueva tecnología cuenta con procesos de clasificación de residuos automatizados que prescinden de la fuerza de trabajo humana. De este modo, miles de los trabajadores que actualmente han logrado insertarse laboralmente a través de la recolección y clasificación de residuos sólidos urbanos quedarán sin trabajo alterando la estadística actual forma.

Otra de las expresiones de este sector son los trabajadores de la vía pública, normalmente conocidos como “manteros”. Se trata de cientos de comerciantes que desarrollan la actividad para llevar el sustento a sus hogares, sin tener la capacidad de acceder a establecimientos comerciales. Este sector, sufrió el hostigamiento policial y de las patotas parapoliciales (como la UCEP) durante el año 2011 y 2012 hasta que finalmente fueron desalojados por la Policía Metropolitana de la calle Florida en una represión que dejó decenas de heridos. Este grupo de vendedores se reubicó sobre la Avenida Rivadavia en el barrio de Caballito y aún continúan siendo foco del hostigamiento policial. La persecución al sector se materializa en pedidos de coima por parte de la policía para dejarlos trabajar, recepción de amenazas, procedimientos ilegales de incautación de mercadería realizados sin denuncia, arrestos injustificados de los trabajadores. Además de la persecución promovida por los organismos oficiales, el GCBA no reconoce en este fenómeno la necesidad de fondo: el empleo. No se han elaborado políticas públicas de ningún tipo tendientes a regularizar la actividad de estos comerciantes y garantizar su fuente de trabajo, sino que todo lo hecho ha tenido como finalidad la desarticulación de los trabajadores de la vía pública y su consecuente desaparición.

Otro de los emergentes en relación a la problemática del empleo en la Ciudad, es la existencia de talleres y negocios donde se trabaja en condiciones asimilables a la esclavitud. De acuerdo al informe publicado por la Defensoría del Pueblo de la CABA64 desde hace más de diez años se vienen denunciando situaciones cuya descripción constituye un panorama de trata de personas y de trabajo esclavo, producido en la Ciudad de Buenos Aires, principalmente en talleres de costura y prostíbulos y otras redes de explotación sexual.

Debido a las condiciones legales en que se encuentran este tipo de establecimientos no existen estadísticas oficiales sobre los mismos, pero se retoman algunos datos de referencia producidos en el seno de organizaciones que abordan la problemática y otros aportes académicos al asunto. La organización “La Alameda” señala que en la Ciudad existen más de 3.000 talleres clandestinos pertenecientes al rubro textil, dónde aproximadamente conviven unas 30.000 personas 65 (cada taller aglutina a unos 15 costureros). Asimismo, se estima que hay alrededor de 1.200 prostíbulos donde mujeres se ven obligadas a prestar servicios sexuales en condiciones de absoluta sumisión. Ariel Leuter, ex Subsecretario de Trabajo del GCBA señaló en una nota publicada en 2008 que el estimado de talleres clandestinos ronda los 5.000, en los que trabajan unos 30.000 costureros66 .En la misma sintonía, la socióloga Paula Salgado, indica que los 5.000 talleres se encuentran principalmente en los barrios de La Paternal, Parque Avellaneda, Flores, Bajo Flores y Liniers 67 . Asimismo, especifica que actualmente, la justicia investiga un total de 106 firmas textiles que producen indumentaria bajo explotación laboral (tercerización). Los damnificados son en su mayoría de procedencia boliviana que ingresan al país sin documentación con la complicidad de las fuerzas de seguridad.

LAS POLÍTICAS DEL PRO EN PROTECCIÓN DEL TRABAJO, RECICLADO URBANO Y FÁBRICAS RECUPERADAS

Inspección de higiene y seguridad en el trabajo, y “trabajo a domicilio”

El órgano de gestión de la Ciudad de Buenos Aires en lo referente a la cuestión de empleo es la Subsecretaría de Trabajo, Industria y Comercio dependiente del Ministerio de Desarrollo Económico. De esta subsecretaría, dependen a su vez tres direcciones generales: Dirección General de Empleo, Dirección General de Protección del Trabajo y Dirección General de Relaciones Laborales.

El presupuesto asignado por Ley a la Subsecretaría de Trabajo ha disminuido un 7% entre 2011 y 2013, pasando de 64 a 59 millones de pesos. Si se ponderan los valores utilizando el Índice del Precios al Consumidor, el resultado es una caída del 23%.

Las responsabilidades de inspección en material laboral, higiene y seguridad en el trabajo están a cargo de la “Dirección General de Protección del Trabajo” (DGPDT). El presupuesto asignado a esta dirección general, ha pasado de 29 a 26 millones de pesos entre 2001 y 2013, cayendo en un 11%, y deflactado un 25%.

En relación a la problemática del trabajo esclavo, el GCBA lanzó la campaña “El trabajo esclavo mata” y habilitó una línea telefónica gratuita para realizar denuncias entre las 10 y las 17 hs y un sitio de denuncias online. De acuerdo a lo publicado en la página oficial del GCBA, esta campaña se desarrolla en el marco de los operativos de control en talleres textiles que el GCBA viene realizando con el objetivo de combatir el trabajo clandestino y verificar las condiciones de higiene y seguridad. La DGPDT es el órgano destinado a la regularización de los trabajadores en estas condiciones, debiendo verificar que los establecimientos cumplan con lo establecido en la Ley de Contrato de Trabajo como en la Ley 12.713 del Trabajo a Domicilio. Esta Dirección, asumió la totalidad de las facultades en lo que a registro, fiscalización y control laboral se refiere, competencias transferidas por el Gobierno Nacional en 2001. Las inspecciones pueden tener su origen en las denuncias recibidas, o en actuaciones de “Oficio” ordenadas por los funcionarios a cargo de la Dirección y/o de la Subsecretaría de Trabajo, entre las que se cuentan también los operativos realizados en conjunto con otras dependencias del gobierno local o nacional.

En el mismo sentido, en el año 2010 existía dentro de la DGPDT el programa de “Regularización de Micro y Pequeño Emprendimiento de la Industria Indumentaria” que en 2012 fue dejado sin efecto. La Ley N° 3019, aprobada por la Legislatura porteña no alcanzó a ser reglamentada y de acuerdo a datos de la Auditoría General de la Ciudad, el 70% del presupuesto asignado al programa fue utilizado para otros fines68. Estos datos evidencian el vaciamiento de recursos económicos que ha sufrido el área de trabajo en la Ciudad en los últimos años.

Durante el año 2013, el GCBA intentó transferir el Cuerpo de Inspectores de Trabajo (compuesto por 137 inspectores) a la órbita de la Agencia Gubernamental de Control, la cual no está habilitada para realizar inspecciones laborales. Dicha tarea corresponde a las funciones de la DGPDT, en sus áreas de responsabilidad de “Higiene y seguridad”69 y “trabajo a domicilio”. La consecuencia inmediata de esta maniobra dejaría a esta Dirección vacía de recursos y personal para actual, quedando los trabajadores de la Ciudad en una situación de total indefensión. Los trabajadores de esta dependencia realizaron numerosas presentaciones judiciales evitando este traspaso –que se interpretaba a su vez como el paso previo al despido- gracias a lo cual la justicia determinó su reincorporación a la DGPDT. Pocos meses después el PRO presentó un proyecto en la legislatura70 el cual fue rechazado por los bloques opositores.

Trabajadores de la recolección y reciclado de residuos

La organización de un importante sector de trabajadores de la recolección y reciclado de residuos, conocidos como “cartoneros”, forzó la creación de políticas públicas para atender la problemática y exigió la creación de áreas de gobierno destinadas a atender las necesidades específicas de reciclado. En 2007, el decreto 2075 estableció la creación de la Dirección General de Reciclado, con el primer objetivo de implementar una Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que permitiera a la ciudad cumplir con lo establecido en la Ley1.854/05 “Basura Cero”. En función de esta ley, el presupuesto asignado a la recuperación y reciclaje de basura realizado en gran medida por las cooperativas de cartoneros nucleadas en el Movimiento de Trabajadores Excluidos, fue aumentando año a año.

Las fábricas recuperadas: “expropiación inversa”

En CABA existen alrededor de 50 empresas recuperadas71, un 28% más respecto de 2009, que representan más de 2000 puestos de trabajo en ramas diversas como gráfica, alimentaria, metalurgia, gastronomía y textil. Estos emprendimientos se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad derivada de la inexistencia de una normativa que los ampare72. A principios de 2013, el ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires vetó por segunda vez la Ley 4.552 de protección a las empresas recuperadas, aprobada en diciembre 2012 en un trabajo conjunto de la Legislatura, incluido el PRO.

La ley votada y vetada establecía una prórroga hasta 2017 para la protección de 32 empresas recuperadas, y adicionalmente el GCBA no aportó los recursos para dar concluir los procesos expropiatorios de las unidades declaradas de “utilidad pública” por medio de diversas leyes.

Así, las fábricas recuperadas de la Ciudad de Buenos Aires se enfrentan a los riesgos de “expropiaciones inversas”, amenazados por los negocios asociados a la especulación inmobiliaria.

PROPUESTAS

EMPLEADOS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Pase a planta de los trabajadores contratados de forma precaria. Incorporación de personal en las áreas críticas del Gobierno (Salud, Desarrollo Social, Vivienda, y Educación)

EMPLEO NO REGISTRADO, ECONOMÍA POPULAR Y FÀBRICAS RECUPERADAS

Formalización de actividades enmarcadas en el sector de la economía popular: cuentapropistas, legalización de circuitos de ferias y trabajadores de la vía pública.

Fomento de circuitos de producción y comercialización populares.

Programa de incentivo para la formación de cooperativas de trabajo.

Ley de protección de las fábricas recuperadas. Financiamiento para las unidades productivas declaradas de “utilidad pública”.

Financiamiento para optimizar procesos productivos y tecnificación de las fábricas recuperadas.

Integración de las cooperativas de reciclado a la Dirección General de Reciclado. Pase a planta de todos los recuperadores de residuos sólidos urbanos.

PROTECCIÓN DEL TRABAJO

Aumento de las partidas presupuestarias para la Dirección General de Protección del Trabajo. Programas especiales de regulación y protección del trabajo en el sector de la industria textil. Fortalecimiento de atribuciones de inspección de las áreas de higiene y seguridad, y trabajo a domicilio de la Dirección General de Protección del Trabajo. Creación de un “Consejo Participativo para la prevención del trabajo esclavo y establecimientos clandestinos” con la integración de organizaciones sociales y sindicales.

POLÍTICAS DE EMPLEO

Programas remunerados de capacitación laboral y oficios para jóvenes y adultos. Programa de acceso abierto y transparente al empleo público Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Referencias

61 – Silvio Feldman y Pedro Galín, en “La precarización del empleo en la Argentina”. Pedro Galin y Marta Novick Comp., Clacso.
62 – 2873 convenios y acuerdos entre 2004 y 2007 frente a 1598 convenios entre 1991 y 1999
63 – “Panorama social porteño”, Número 2, Agosto 2013. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Publicación realizada por Observatorio Porteño sobre la Situación Social (OPSiS), de la Dirección General de Estadística y Censos y Ministerio de Hacienda).
64 – “El derecho al trabajo”, número 6, Julio 2011. Área de Comunicación y Publicaciones de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
65 – Nota publicada en Diario Popular, 27 de diciembre de 2012. “En la Ciudad hay 3 mil talleres textiles ilegales”
66 – Ariel Lieutier, “La economía de los talleres clandestinos: tercerización y estructura de costo”. Licenciado en Economía; ex Subsecretario de Trabajo del GCBA; miembro actual de la Fundación La Alameda. Mayo 2008.
67 – Paula D. Salgado, “El trabajo en la industria de la indumentaria: una aproximación a partir del caso argentino”. Pág. 64. Publicado en Trabajo y Sociedad, Núcleo Básico de Revistas Científicas Argentinas (Caicyt-Conicet) Nº 18, vol. XV, 2012.
68 – Informe final de auditoría con informe ejecutivo. Proyecto N°: 4.11.13. “DG Protección del Trabajo. Regularización de Micro y Pequeño Emprendimiento de la Industria Indumentaria”. Buenos Aires, junio 2012.
69 – Decreto 351/79 y Decreto 911/96 de obras en construcción, ambos reglamentarios de la Ley 19.578.
70 – Proyecto 2514-J-2013.
71 – Informe del IV relevamiento de Empresas Recuperadas en la Argentina. 2014 Las empresas recuperadas en el período 2010-2013. Programa Facultad Abierta SEUBE Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aireshttp://www.recuperadasdoc.com.ar/Informe_IV_relevamiento_2014.pdf
72 – http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-7032-2013-08-24.html

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