EL ADIOS…Desde Cuba

EL ADIOS…Desde Cuba

Ayer se realizó acaso el acto de masas más sentido de la historia de Cuba. Millones de cubanas y cubanos unidos y de pie, jurando continuar una revolución que ni un solo minuto dejó de movilizar a su gente. Lágrimas mezcladas con risas, tristeza y alegría a la vez pintadas en las caras, desde los más pequeños hasta las más ancianas.

Estar allí fue un privilegio histórico y también una necesidad personal. Es que la Revolución Cubana fue la referencia con la que se despertó mi conciencia política desde su inicio. Dediqué varios años de mi juventud a colaborar en el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba, hasta que asumí que la continuidad del legado del Che es fundamentalmente intentar colaborar con la transformación de mi propio país.
Igual no lo pude evitar. La mayoría de las referencias, símbolos y hasta los nombres de las agrupaciones de las que fui formando parte estaban directamente relacionadas con Cuba y su Revolución. Fidel nos perseguía.
Esta es mi tercera vez en esta terca Isla del Caribe. Pude ver cómo fueron cambiando muchas cosas, sobre todo su economía, compartir algunas de sus discusiones y preocupaciones. Y al mismo tiempo apreciar lo invariable: un patriotismo de fierro que pasó la prueba de la historia y una vida en comunidad sustentada en una práctica de fraternidad y solidaridad como no existe en ningún otro lugar del mundo.
En cierta prensa a Fidel se lo llamó dictador. Una dictadura es una forma de gobierno ilegítima y basada fundamentalmente en la coerción. La dictadura es la más sangrienta pero a su vez más débil forma de hegemonía política. Yo no sé cuál es la mejor palabra para definir el sistema político cubano pero les aseguro que conozco pocos gobiernos con más legitimidad y apoyo popular y que haya recibido tantos intentos de ser derrocado, fracasados todos ellos.
Decía Rafael Correa en el acto de ayer que para comprender el sistema político cubano hay que partir del hecho de que se trata de un pequeño país en guerra con la principal potencia mundial hace casi 60 años. Está demostrado que desde la fallida invasión militar de Playa Girón en 1961, los gobiernos yanquis no han dejado de conspirar para derrocar al gobierno cubano. El bloqueo, los miles de millones de dólares girados para financiar grupos terroristas y los más de 600 intentos de asesinar al propio Fidel son prueba de ello.
Cuba se alió a la Unión Soviética porque en plena guerra fría protagonizó una revolución caliente. La URSS fue un imprescindible apoyo económico y geopolítico pero también una mala influencia en algunos aspectos de los que la propia Revolución Cubana se autocriticó e intentó rectificar hacia finales de los 80′, como la promoción de una cultura muy cerrada y enteramente controlada por el Estado.
Allí Fidel propuso retomar el ideario del Che y afirmó que una revolución no se basa ni se sostiene meramente en el desarrollo económico que logra, sino fundamentalmente en los ideales y valores que inculca en su gente. Y pronosticó que si el bloque socialista el día de mañana desapareciera, Cuba seguiría su camino. Y así fue, contra todo pronóstico. Quienes durante décadas la mencionaron como un simple satélite, hoy no pueden explicar que siga viviendo y brillando habiendo perdido el centro sobre el que supuestamente orbitaba.
La economía cubana también es muy discutida. Se la califica como pobre, escasa, signada por padecimientos y falta de acceso a algunos bienes de consumo básico. Pero ¿qué parámetro es el justo para evaluarla? Cuba tiene muchos problemas económicos. ¿Pero conocen muchos países en donde la gente tiene asegurada alimentación, educación, salud, vivienda y seguridad para todos sus habitantes? ¿Conocen algún país pobre, sin grandes recursos naturales, que muestre esos logros? Y aún mas, ¿conocen algún país bloqueado económicamente por la principal potencia mundial? ¿Con qué parámetro debemos comparar y juzgar los logros económicos y sociales cubanos?
La comparación lógica de Cuba con economías de mercado semejantes en tamaño e historia, indicaría hacerla con países como Haití, no con Francia o Noruega. Sin embargo Cuba alcanza niveles de desarrollo humano que se acercan a los del “primer mundo”, según el Indice de Desarrollo Humano que elaboran las Naciones Unidas ¿Cómo explican esto sus detractores?
Hoy a las 7 AM partió desde la Plaza de la Revolución la caravana que lleva las cenizas de Fidel hacia Santiago de Cuba, en la ruta inversa del triunfo de aquel 1959. La despedimos desde el Malecón de La Habana y todo el país se acercará en cada pueblo a brindar su último adiós a quien encarnó la voluntad colectiva de todo un pueblo.
El sábado el acto será en la provincia más revolucionaria de Cuba, en donde comenzó toda esta hazaña histórica. A partir del domingo, sus cenizas reposarán para siempre en la tierra que lo vio nacer.
Se ha señalado que la muerte de Fidel marca el final del largo siglo XX, signado por guerras atroces, genocidios y todo tipo de injusticias y maldades insolentes, como decía Discépolo. Pero también fue el siglo en donde se realizó el intento humano más esforzado por constituir una sociedad igualitaria, sin opresiones ni padecimientos. Una sociedad de mujeres y hombres nuevos que termine con una larga historia de desigualdades e injusticias.
Que ese intento haya resultado fallido en la mayoría de los casos, nos obliga a revisar muchas cosas. Desde la filosofía y las teorías hasta la práctica y los problemas concretos de cada experiencia. Pero en ningún caso a renunciar a ese objetivo, porque lo último que debemos perder es la confianza y la fe en la propia humanidad. Fidel la renovó a diario hasta el último de sus días, pese a vivenciar los momentos más desesperanzadores.
Ninguna revolución es igual a otra. No se trata de copiar modelos ni importar revoluciones ajenas ¡Qué fácil sería si eso fuera posible! La originalidad no es por gusto, sino por necesidad ¿Qué somos los militantes? ¿Meros prolongaciones de la obra y tradiciones de las generaciones que nos precedieron? ¿O forjadores de nuestras propias estrategias e ideas? ¿Y qué fue en el fondo Fidel? ¿Un replicador de otras latitudes o el creador de un destino que lleva la marca de fábrica indiscutible de su tierra y de su pueblo?
Forzar la imaginación política y ser contemporáneos de sí mismos es el deber de toda generación. Eso es tomar ejemplo de Fidel, como de otros grandes líderes populares y revolucionarios de la historia. Nuestro desafío es crear para nuestro siglo XXI un camino propio para empujar la historia hacia un destino digno. El lema de Simón Rodríguez sigue vigente: o inventamos, o erramos.
Adiós Fidel. El mundo sería mucho peor si tú no hubieras existido. Muchos pueblos africanos serían aún colonia, América Latina no tendría su estrella más brillante. Contigo se va un pedazo de historia de la que fuiste protagonista. No honraremos tu memoria con nostalgia del pasado, sino desafiando con valentía el futuro.
Hasta la victoria siempre, descansa en paz.
“No tenemos otra alternativa que soñar, seguir soñando, y soñar, además, con la esperanza de que ese mundo mejor tiene que ser realidad, y será realidad si luchamos por él. El hombre no puede renunciar nunca a los sueños, el hombre no puede renunciar nunca a las utopías. Es que luchar por una utopia es, en parte, construirla”
Fidel Castro Ruz (1926-2016)

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