¿Y si cerramos la grieta… del campo popular?

¿Y si cerramos la grieta… del campo popular?

La militancia popular en la Argentina atraviesa una crisis. No hay que temer decir la palabra. “Crisis” no significa agonía ni daño irreversible, no hay fatalidad alguna en reconocerlo. Asistimos a un estado general de desorientación que, naturalmente, genera debates intensos, cuestionamientos, incógnitas sobre cómo debe reconfigurarse nuestra actividad ante la nueva etapa que vive el país. El origen de esta crisis es que la militancia popular recibió un duro golpe, que si bien no fue un knock-out, no por eso deja de ser doloroso. Y el golpe se agranda porque fue inesperado. Hace un año parecía poco probable lo que hoy está ocurriendo, tanto en nuestro país como en el continente. Hace dos años, era directamente inimaginable. El golpe es la ofensiva neoliberal que estamos sufriendo y que nos encuentra desarmados política y teóricamente, entre otras cosas porque no la vimos venir.

El espacio en donde mayoritariamente se congregó la militancia popular en la Argentina en los últimos años fue el kirchnerismo, sobre todo a partir de la intensa polarización política y social surgida del conflicto por el reparto de la renta agraria en 2008. Hoy, muchos analistas, sobre todo de la intelectualidad de derecha –aunque también algunos de izquierda– vaticinan que asistimos al derrumbe final del fenómeno político más destacado de la etapa abierta con la crisis y la rebelión popular de 2001. En favor del kirchnerismo hay que decir que los mismos que hoy firman su certificado de defunción ya lo han hecho innumerable cantidad de veces en el pasado y se equivocaron siempre. En contra, que el debate sobre el agotamiento de esta experiencia política tiene hoy un significado cualitativamente distinto a partir de la salida del comando del Estado, es decir, no se trata de un vaivén más de la política en los términos del ciclo anterior, sino que parece algo más profundo.

En materia de pronósticos conviene ser prudente, no sólo por experiencia histórica sino por cierto impresionismo ciclotímico al que estamos sometidos. Cuando Cambiemos ganó la provincia de Buenos Aires y luego Mauricio Macri el balotaje, Cristina Fernández de Kirchner fue señalada como la gran perdedora de la elección, pero un día antes de dejar la Casa Rosada llenó la Plaza de Mayo en una gran demostración de fuerza que ningún otro liderazgo actual puede ostentar. Cuando el PJ comenzaba a reordenarse desplazando al cristinismo de la conducción, y se rompía el bloque de diputados en el Congreso, el silencio desde Calafate se interpretaba como hundimiento, pero, como respuesta a la cacería del poder judicial, el 13 de abril en Comodoro Py nuevamente aparecía vivo su liderazgo. Es difícil, por tanto, advertir la magnitud de los retrocesos que estamos observando.Sin embargo, la reciente salida del Movimiento Evita del bloque legislativo del Frente para la Victoria (FPV) produjo un impacto mayor en la militancia popular. Se suma a la ruptura del Bloque Justicialista encabezado por Bossio y a la posterior salida de otros diputados que responden a distintos gobernadores. Pero a diferencia del sector más conservador del PJ o de la dirigencia sindical más burocratizada, aquí se trata de una de las organizaciones que, junto a La Cámpora y Nuevo Encuentro, expresan y expresaron en los últimos años la incorporación a la militancia popular de las nuevas camadas generacionales que se canalizó a través del kirchnerismo. El Movimiento Evita cuestiona la falta de autocrítica, de reflexión y deliberación colectiva y postula la necesidad de reconstruir la unidad del peronismo para enfrentar al gobierno de Macri.

Una mirada hacia el conjunto del campo popular

Otros sectores del campo popular gozan con la desgajamiento del FPV, pero convendría sugerir una mirada en el espejo para vislumbrar que nadie es ajeno a este momento de crisis de la militancia popular. ¿Qué queda en pie de las distintas vertientes que apostaron por experiencias políticas de un progresismo o una centroizquierda antikirchnerista? ¿O por aquellas que creían posible un proyecto nacional-popular para el siglo XXI en oposición al gobierno anterior? ¿O del supuesto “ascenso de la izquierda” que hoy parece que ha vuelto a las disputas estériles y abstractas que la caracterizaron históricamente? Nadie está a salvo en este barco. Y es que la ofensiva neoliberal pretende llevarnos puestos a todos, sin importar demasiado dónde estuvimos en cada episodio del proceso político anterior. Ninguno de nosotros está exento de errores, de malas decisiones políticas o de no haber estado a la altura de las circunstancias en momentos determinados.

¿Qué hacer entonces? Definir la estrategia de nuestros enemigos puede ser un buen punto de partida. Las clases dominantes no sólo buscan ejecutar un duro ajuste económico sobre los sectores populares. Es evidente que hay, además, una búsqueda por “normalizar” el sistema político argentino que implosionó en 2001. Se trata de cerrar ese ciclo para reconstruir una hegemonía política duradera. Reconstruir el sistema político requiere no sólo del éxito eventual de la coalición Cambiemos en el gobierno, sino también de la constitución de una oposición razonablemente funcional a esa estrategia. En caso de éxito, se forjará en nuestro país un nuevo bipartidismo conservador que obture cualquier cuestionamiento de fondo o perspectiva de transformación en favor de las mayorías.

Esta estrategia tiene alcance continental. Lo mismo intentarán hacer en Brasil, así como en Venezuela si logran desbancar a Maduro y, eventualmente también, si pudieran generar alternativas a los gobiernos de Correa y Evo Morales. Claro que en aquellos procesos en donde se ha avanzado en un mayor empoderamiento e incluso en la institucionalización del poder popular, las condiciones para resistir la ofensiva serán mejores, lo que será puesto a prueba en los próximos meses y años.La pregunta que se impone en la militancia entonces es cómo rompemos esa estrategia. Una respuesta posible podría ser pensar que, sobre las cenizas de un posible derrumbe cristinista, será factible hacer emerger una alternativa política al macrismo. Este razonamiento es válido no solo para los partidos de izquierda más sectarios. Las conclusiones del propio Movimiento Evita parecen buscar ese camino a través de la reunificación del peronismo, incluso sin descartar al Frente Renovador como aliado. O la orientación de fuerzas como Libres Del Sur que, luego de varios armados frustrados en la oposición al kirchnerismo, hoy se acercan también a lo único que aparece como oposición posible al macrismo.

En espejo podría ensayarse otra. El repliegue de cada uno en sus propias banderas para capear el temporal. La autoafirmación acrítica, el hacer de cuenta que no se produjo una derrota de proporciones que tiene causas y responsabilidades que no son menores, la postergación de toda producción política o teórica. En el caso del kirchnerismo, esta respuesta sería considerar que frente a la embestida de la derecha la única forma de supervivencia es la defensa irrestricta del proceso anterior y una centralidad absoluta en el liderazgo de Cristina.Es necesario pensar una tercera opción. Si las únicas respuestas posibles son una suerte de “sectarismo cristinista” o un “oportunismo anticristinista”, si el campo popular se agrieta en estos dos caminos, entonces estaremos jodidos. Se trata de no pensar al kirchnerismo como un obstáculo a remover para forjar una alternativa ni como la única salvación posible para derrotar la estrategia de las clases dominantes.

Una hipótesis de reagrupamiento posible

No ofrecemos una receta ni sabemos exactamente cómo debiera hacerse. Probablemente las respuestas definitivas irán surgiendo en el transcurso de los procesos políticos y sociales por venir. Pero quizás estas líneas sirvan para imaginar un camino posible a recorrer y luego revisar, como siempre.No es la primera vez que las fuerzas populares enfrentan dilemas similares. Salvando las distancias históricas, durante el golpe gorila del 55 algunas plumas célebres como las de John William Cooke o Juan José Hernández Arregui señalaban la necesidad de asumir que el frente político y social que había sido derrotado no era posible de ser reconstruido. No por un problema de voluntad de los actores políticos en cuestión, sino por los intereses sociales que estos representaban. Alertaba Cooke contra los peronistas que estaban más preocupados por tejer alianzas con sectores de la derecha que con tender puentes con el resto del movimiento popular.

En su momento, esos análisis y reflexiones fueron determinantes para el surgimiento de una generación que logró poner en cuestión el poder dominante en la Argentina. Entre muchos de sus méritos, uno fue sin dudas la capacidad de pensar con las nuevas coordenadas de la política de entonces y no en los términos del período anterior. Proponemos, entonces, cuatro ejes posibles para comenzar a pensar una nueva experiencia política en la presente etapa.Un punto central es la defensa de todos los derechos frente a la ofensiva neoliberal. Derechos sociales, civiles, de género, económicos, todo lo que se encuentra amenazado por la avanzada en donde el poder económico se ha apropiado de manera directa del poder del Estado.Un segundo aspecto es la necesidad de construir una nueva política. Esto no es un slogan de campaña, sino dar lugar a un reclamo popular que se remonta a 2001 y que por incapacidad del campo popular parece haber sido canalizado parcialmente por la derecha expresada en el PRO. Un proyecto popular no puede sustentarse en estructuras políticas viciadas y corruptas.

Otro punto fundamental es la defensa de la soberanía nacional frente al intento de imponer acuerdos de libre comercio y destruir mecanismos de integración regional sin injerencia de las grandes potencias mundiales. Nuestros recursos y nuestra dignidad como país se juegan en las batallas que se avecinan.Un último eje primordial es asumir el desafío de dar la batalla por el significado de la democracia en el siglo XXI. No renegar de la representación, pero contemplar la participación popular y ciudadana como un elemento esencial de cualquier proyecto de transformación. Democratización que debe regir tanto las características de la construcción política a encarar como su traducción institucional y la reforma integral del Estado y los distintos poderes públicos.Quizás estas cuatro ideas, que sugerimos en nuestro planteo de conformar una nueva Plataforma política, puedan ser un disparador para unir distintas experiencias, trayectorias políticas, organizaciones políticas y sociales, personalidades del campo intelectual o cultural y a un montón de gente que todos los días se pregunta simplemente cómo hacer algo para cambiar las cosas.

La militancia en la Argentina no debe renegar de ninguna experiencia política popular. Ningún proyecto de transformación será posible de poner en pie sin asumir esas experiencias históricas, desde las más lejanas hasta las más recientes, y reivindicar sus principales logros materiales y simbólicos, sobre todo sus aportes al avance de la conciencia política de nuestro pueblo. Pero enfrentar los desafíos de una nueva etapa supone formular una nueva política, una nueva estrategia. Si nos pusiéramos de acuerdo sobre con cuál nos enfrentamos, a lo mejor podemos empezar a elaborar la propia. No se trata de negar el camino recorrido, sino de empezar a abrir la cabeza.

El segundo semestre llegó hace rato

El segundo semestre llegó hace rato

“Estoy acá para que los argentinos vivan cada día mejor y más felices” dijo Mauricio Macri el día de su victoria en el balotaje presidencial. Sin embargo, la realidad no se adaptó a las palabras. El 2016 comenzó con más desempleo, inflación y pobreza, lo que llevó al partido oficial a cambiar el discurso. En estos meses escuchamos la idea de que mientras el primer semestre del año constituía un “doloroso” proceso de reacomodamiento de la economía, el segundo semestre mostraría los efectos positivos de las distintas medidas adoptadas. Así es como Macri plantea: “Hoy las buenas noticias comienzan a llegar. Esto se va a ir acelerando con el tiempo”.

¿Qué pasó en el primer semestre?

Los datos del deterioro económico y social son contundentes:- Entre enero y mayo la actividad económica se retrajo -1,1% en relación al mismo periodo del año anterior según datos de la consultora Ferreres, afín al oficialismo .- En ese periodo las ventas minoristas se retrajeron -5,7% interanual según CAME.- En la misma comparación se observa una caída de la industria de -3% según INDEC. Se contabilizan 150.000 despidos desde el inicio de la nueva gestión hasta junio según Tendencias Económicas. Dos tercios de estos en el sector privado.

En abril la UCA estimó 1 millón y medio de nuevos pobres desde que se inició el nuevo gobierno. La inflación interanual pasó de 23,8% a 44,4% entre noviembre y mayo según el Índice de Inflación de la Ciudad de Buenos Aires, gestionado por el oficialismo porteño.

¿Cómo se registró semejante deterioro en tan pocos meses? Una serie de políticas económicas tomadas por la administración macrista explican esta dinámica. La fuerte aceleración de la inflación es producto de la devaluación más grande de los últimos catorce años y del tarifazo. Esto erosionó el poder adquisitivo de la mayor parte de la población reduciendo la demanda y por ende la producción, afectando así al empleo. A los despidos a su vez se le sumó la iniciativa directa del Estado de despedir empleados públicos.

Sin embargo, no todos perdieron en el primer semestre. Tal como hemos estimado*, las medidas del macrismo (devaluación, desregulación de tasas de interés y quita de retenciones) generaron una transferencia de ingresos de 20.000 millones de dólares a los sectores empresariales concentrados.

¿Qué esperar para el segundo?

El segundo semestre parece ya estar configurado por las medidas del primero, pero a diferencia de lo que dice Macri probablemente el resultado no sea el de la recuperación. La pérdida de poder adquisitivo producto del shock inflacionario no será compensada con los aumentos salariales dispuestos en las paritarias. Mientras, como se mencionó anteriormente, la variación de precios supera el 40%, los incrementos salariales oscilan entre 30 y 35% en el mejor de los casos. Esto le impone un límite al crecimiento del consumo, potenciado a su vez por el mayor desempleo.

Por su parte, no se espera que la industria se recupere. Por un lado, por la deprimida demanda interna y un contexto externo desfavorable. Por otro lado, debido a la apertura importadora que dispuso el nuevo gobierno. Paradójicamente a pesar de la caída del consumo las importaciones de bienes de consumo en los primeros cinco meses del año crecieron 10,1% interanual, lo cual da cuenta del desplazamiento del consumo nacional por consumo importado. Esta tendencia amenaza con profundizarse producto de una serie de medidas comerciales adoptadas y por la intención explícita de acercarse a los acuerdos de Libre Comercio de la Alianza del Pacífico y el Tratado Trans Pacífico.

Un aspecto destacado por el oficialismo es que junto al segundo semestre llegarían las inversiones extranjeras. Para principios de junio, los anuncios de nuevas inversiones alcanzaban los 15.000 millones de dólares y eran celebrados por el oficialismo. Sin embargo, el 62% de los mismos ya habían sido dispuestos antes del cambio de gobierno, y la cifra se ubica por debajo del mismo periodo de 2014. Es lógico, en un mundo marcado por el Brexit, la desaceleración china, una Europa que no termina de salir de la crisis y capitales retornando a Estados Unidos, que el panorama de la inversión extranjera no sea alentador. Por otro lado, aún en caso de concretarse, tampoco constituiría un factor determinante para el crecimiento económico, ya que en América Latina los capitales afluyen hacia sectores de poco valor agregado y poca generación de empleo o directamente a actividades financieras especulativas, a la par que potencian la fuga de capitales del país.

Por todo esto, en el segundo semestre el poder adquisitivo del salario continuará reduciéndose y el 2016 será un año de recesión. En este marco es sumamente improbable una reducción del creciente desempleo y de la pobreza. Pero como ya dijimos, esto no es malo para todos. Una porción minoritaria de los argentinos y de empresas y bancos transnacionales que operan en el país se encuentran cosechando los beneficios del cambio. A ellos sí les llegó el segundo semestre, hace rato.
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* “Transfiriendo al capital”, informe elaborado por Itai Hagman, Martín Harracá y Pablo Wahren. Ver informe completo

Informe: “Transfiriendo al capital”

Informe: “Transfiriendo al capital”

Junto a Pablo Wahren y Martín Harracá elaboramos recientemente un informe titulado “Transfiriendo al capital”, en el que calculamos la enorme transferencia de ingresos que se produjo en estos cinco primeros meses de gobierno de Cambiemos. 20.000 millones de dólares que fueron a enriquecer al poder económico concentrado de nuestro país.

Pueden leer el informe completo aquí (PDF) –  Transfiriendo al capital” -Mayo 2016

Tomas Lukin recoge el informe en este artículo que salió publicado hoy domingo en Página12.
Les dejo la nota y bienvenidos los aportes!

Respuesta al economista Martín Tetaz

Respuesta al economista Martín Tetaz

Hace unos días Martín Tetaz escribió una breve crítica* al video que difundimos sobre la transferencia de ingresos hacia el sector empresario en los primeros cinco meses de gobierno de Cambiemos. Nos parece muy interesante que se pueda generar un intercambio de opiniones, en donde claramente no coincidimos, pero que puede ser productivo para mucha gente que se pregunta sobre el impacto de las medidas que se han adoptado. Tetaz es un economista que se ha empeñado en defender las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri. Tanto se ha esmerado que incluso se atrevió a afirmar en diciembre que la bonanza que los funcionarios auguraban para el segundo semestre y que hoy todo el mundo descarta, se iba a adelantar al segundo trimestre del año. Su forma de entender la economía le llevó a pronosticar una desaceleración de la inflación y un crecimiento de la economía antes de lo pensado (http://www.martintetaz.com/29122015-un-2016-con-crecimiento-menor-inflacion-que-2015-y-mejora-en-el-salario-real-delirio-o-posibilidad/) lo que claramente dista mucho de la evidencia empírica que hoy ya tenemos a nuestro alcance.

En esta discusión sobre las transferencias de ingresos ocurre algo parecido. Tetaz no puede evitar defender todas las políticas que ha tomado el nuevo gobierno y por tanto busca explicaciones para intentar “desmentir” el impacto de las políticas económicas del gobierno de Cambiemos sobre la distribución del ingreso. En que lo sigue damos una respuesta rápida punto por punto sobre los “cuestionados” mecanismos de transferencia por parte de Tetaz. De paso, sugerimos consultar no sólo el video que circulamos (que es naturalmente un resumen), sino el informe completo que Tetaz y cualquier otro interesado puede encontrar en el siguiente Link: http://itai.com.ar/wp-content/uploads/2016/05/Transfiriendo-al-capital-Mayo-2016.pdf.

1- Retenciones: Tetaz plantea que “el ingreso es de los productores que son los que lo generan y el gobierno les sacó vía retenciones una parte de esos ingresos todos estos años, de manera que si bajan las retenciones en todo caso le están dejando de sacar” y que “Las retenciones las terminaba pagando el productor agropecuario y en última instancia el dueño del campo.” Con respecto a lo primero cabe destacar que como cualquier impuesto lógicamente las retenciones gravan los ingresos de quien paga. La única manera de evitar que esto ocurra sería eliminar todos los impuestos, cosa que no tendría sentido discutir. La particularidad de las retenciones agrarias y mineras, es que es un impuesto que se aplica sobre las exportaciones por la explotación de recursos naturales, son patrimonio de nuestra Nación y que no son reproducibles por cualquier inversor que quisiera competir en ese mercado. Esto permitiría cuestionar la afirmación sobre quienes “generan” los ingresos del campo y la minería y si corresponde que el Estado participe o no de la renta de esas actividades.

Pero aquí no estamos discutiendo la conveniencia o no de las retenciones, sino de la transferencia de recursos que supone su eliminación. Vale aclarar que en nuestro estudio no contabilizamos la situación de las economías regionales, sino que computamos únicamente las exportaciones agrarias y mineras, que se encuentran concentradas en muy pocas empresas. Lo mismo vale para la producción, sobre todo los pooles de siembra y lo mismo en cuanto a la tenencia de la tierra. En cualquier caso, los beneficiarios (exportadores, pooles, terratenientes) son parte de los grandes grupos económicos de nuestro país y la quita de retenciones supone un ingreso adicional sobre el que ya tenían a costa de menor ingreso fiscal para el Estado. En el caso puntual de 2016 la afirmación de que los exportadores no fueron beneficiados con la reducción de retenciones es falsa. Quienes acopiaron en 2015 su producción fueron aquellos actores con mayor espalda financiera para aguantar sin vender, es decir, exportadoras y grandes productores. Mientras, las primeras compraron la producción descontando retenciones, luego pudieron exportar sin pagarlas. El hecho de que buena parte de lo que se vendió había sido acopiado lo reflejan los datos de la Cámara de Exportadores Cerealeros que entre enero y abril registró ventas por 10.000 millones de dólares, un 45% más que el mismo periodo del año anterior.

Por último plantear que lo que el Estado deja de recaudar por retenciones lo va a ganar mediante otros impuestos debido al crecimiento que se generará por el crecimiento del sector es tan falso como decir que el mismo no crecía producto de las retenciones. En efecto, según los datos del INDEC (ya bajo la nueva administración) en 2015 la producción agropecuaria se incrementó un 6,4%.

2- Diferencial de tasas de interés: Dice Tetaz: “El segundo punto es la supuesta “desrregulación de tasas” que no ocurrió en la realidad” y “que en realidad los bancos ganaron menos plata que en el mismo período del año pasado”. Según el economista que nos critica esto no ocurrió pero la Comunicación “A” 5853 del BCRA del 17 de diciembre de 2015 dispuso que “Las tasas de interés compensatorio se concertarán libremente entre las entidades financieras y los clientes teniendo en cuenta, de corresponder, las disposiciones establecidas en los casos de regímenes específicos.” Repetimos: “se concertarán libremente entre las entidades financieras”. A esto nos referimos con “desregulación”. El cálculo que hicimos es sencillo y elocuente, si antes la diferencia entre el precio al que el banco se financiaba con los depósitos de los ahorristas y lo que cobraba de LEBAC era de 5 p.p., durante los meses analizados esa diferencia alcanzó los 10 p.p. Esa diferencia de tasas implicó la ganancia adicional para el mismo banco o para un inversor privado pero en cualquier caso estamos hablando del sector más rico de la población. De hecho, la misma fue subestimada ya que no contempló la ampliación de stock ni las ganancias por la ampliación de la brecha con los préstamos.

3- Devaluación: Tetaz que afirma que “Obviamente la devaluacion cambia precios relativos de la economia, favoreciendo a los productores de bienes transables (sin importar su tamaño) y perjudicando comparativamente a los productores de servicios (como por ejemplo los centros de compras, los bancos, etcetera)”. Al comenzar su crítica así demuestra que sólo piensa en el impacto sobre el sector empresario. Se olvida de hablar del perjuicio sobre los sectores de ingresos fijos, es decir de la gran mayoría de la población: trabajadores, jubilados, beneficiarios de planes sociales, etc. Por otro lado Tetaz remarca que “Pretender que el dolar valía $9 es una ilusión similar a la del 1 a 1 de la convertibilidad y oponerse a la liberacion del dólar es equivalente a haberes opuesto a la salida de la convertibilidad”. Como si la devaluación que el nuevo gobierno realizó (la más importante desde 2002) no fuera una decisión de política económica y nadie la habría tomado. El sostenimiento de un determinado tipo de cambio no depende de cuan “ilusorio” sea, sino de la capacidad del Estado de respaldarlo con divisas. Efectivamente si uno pretende habilitar la fuga de capitales como se está haciendo en la actualidad (3.300 millones de dólares sólo en el primer trimestre) será imposible sostener el tipo de cambio. Asimismo, existe sobrada evidencia acerca de la baja elasticidad de las exportaciones frente a las variaciones del tipo de cambio, y en particular de las exportaciones agrarias[1]. Esto no significa que el tipo de cambio no cumpla ningún rol a largo plazo, ni tampoco que un tipo de cambio excesivamente apreciado sea algo bueno per se. Sin embargo, lo que resulta claro es que las devaluaciones bruscas no tienen efecto sobre las exportaciones en el corto plazo, mientras que se llevan puestos a los sectores de menores ingresos.

4- Dólar Futuro: Del dólar futuro Tetaz dice que “no es responsabilidad del nuevo gobierno sino del que tomó las apuestas equivocadas durante 2015”. No hay mucho que decir, es evidente que si los contratos se pactaron en torno a los $10-$11 y el tipo de cambio estos meses se ubicó en $14-$15 hay una ganancia extraordinaria que sólo se explica por la devaluación del peso, que como dijimos recién el nuevo gobierno decidió hacer. No se trataba de una apuesta sobre el resultado de un partido de futbol o de un numero en la lotería. Los contratos de dólar futuro son una apuesta en donde el Estado tiene influencia sobre la variable fundamental que determina quién gana. El gobierno de Macri hizo que esa apuesta la ganen los privados a costa del erario público.

5- Transferencia por precios internos: Finalmente, en la crítica Tetaz afirma con cierta soberbia que el video comete un error de principiante sobre el efecto de la devaluación en los productores de alimentos que exportan ya que “cuenta dos veces el mismo efecto; lo que pierden los consumidores por los precios más altos es lo mismo que ganan los productores del otro lado del mostrador”. Falso. Con la devaluación, los productores de alimentos ganan más tanto en sus ventas al exterior como en sus ventas en el mercado interno que se traduce en inflación. No se trata del mismo efecto. En cuanto al impacto en los precios locales, es claro que si los precios internos suben por encima de los ingresos salariales hay transferencia de ingreso y eso es lo que sucedió y sigue sucediendo en Argentina con una inflación que supera el 40% y paritarias cerrando en torno al 30-35%. Cabe aclarar para evitar futuras críticas, que tal como detallamos en el informe, fueron descontados de la transferencia al sector empresario los incrementos de costo generados por la devaluación.

Con la intención explícita de quitarle responsabilidad al gobierno en la aceleración inflacionaria de los primeros meses del año, Tetaz afirma que “normalmente en los mercados cambian los precios cuando cambian las condiciones de la oferta y la demanda”, para luego vincular directamente la inflación a la emisión monetaria: “si el gobierno emite menos dinero que el anterior, está también transfiriendo ingresos, pero de manera contraria a la que lo hacía el gobierno anterior, esta vez a favor de los trabajadores”. Al empecinarse en vincular mecánica y causalmente la emisión monetaria a la inflación, Tetaz pasa por alto el Elefante devaluatorio y sus efectos sobre los precios. ¿Cómo puede explicar el monetarismo de Tetaz que el salto inflacionario se haya producido al mismo tiempo que la brusca contracción monetaria, el alza de la tasa de interés y la caída de la demanda agregada? Fue justamente la devaluación implementada por el Gobierno lo que provocó la aceleración inflacionaria, que no conforme con eso, implementó una brutal alza de tarifas, con el consecuente efecto regresivo en la distribución del ingreso (“cambios de precios relativos” en detrimento del salario) y el efecto contractivo en la demanda agregada[2].

El gobierno no tiene, como afirma Tetaz, sólo “dos maneras de transferir ingresos”, sino múltiples, algunas de las cuales quedan evidenciadas en el informe. Tetaz hace una metáfora con el personaje Robin Hood cuando se refiere a rol distributivo del Estado: “en el mejor de los casos si la estructura tributaria es progresiva (pagan proporcionalmente más los que más tienen) y el gasto es pro pobre, pues esa transferencia es a la Robin Hood”. Es bastante evidente que si podemos hacer alguna analogía entre los primeros meses de gobierno de Mauricio Macri y este entrañable personaje, es exactamente la inversa. Le saca a los pobres y le da a los ricos. Robin Hood claramente no estaría de acuerdo.

Aquí pueden ver nuestro informe completo: http://itai.com.ar/informe-trasfiri…

* Aquí la crítica de Martin Tetaz: https://www.facebook.com/martinteta…

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[1] Ver, por ejemplo: Berretoni y Castresana (2008): http://www.cei.gov.ar/userfiles/Elasticidades%20de%20comercio%20de%20la%20Argentina%201993-2008.pdf

Zack y Dalle (2014): http://www.cei.gob.ar/userfiles/RAEI%20n3%20-%20nota2.pdf;

[2] El carácter recesivo de las devaluaciones fue objeto de estudio de numerosos y variados autores, como Diaz Alejandro, Diamand, Braun, Ferrer, Krugman y Taylor, Eshang y Thorp, entre muchos otros.

¿QUIÉN ES CARLOS MELCONIAN? DE BUITRE A PRESIDENTE DEL BANCO NACIÓN.

¿QUIÉN ES CARLOS MELCONIAN? DE BUITRE A PRESIDENTE DEL BANCO NACIÓN.

En 2013, apenas Griesa pronunció su fallo en contra de la Argentina y a favor de los fondos buitres, el economista del PRO Carlos Melconian declaró en defensa de estos últimos: “Son tipos que de buena voluntad compraron títulos para ahorrar” (26/08/2013). La información que salió a la luz en estos días evidencia por qué el actual Presidente del Banco Nación realizó esos dichos: él también había iniciado juicios contra el Estado Argentino para cobrar bonos defaulteados en 2001 con compensaciones extraordinarias. Se benefició directamente de esta estafa al pueblo argentino, como él mismo reconoció: “Al momento del default tenía títulos de la deuda pública e inicié gestiones judiciales en los juzgados correspondientes. Terminé obteniendo sentencia favorable en la Corte Federal de Nueva York” (Twitter).

Pero los vínculos de Carlos Melconian con estafas vinculadas a la deuda externa tienen una larga historia. Su nombre aparece ligado a las páginas más tristes de la historia económica argentina. En la década del ´80 se desempeñó como Jefe de Departamento de Deuda Externa del Banco Central. A su cargo estuvo la investigación sobre la estatización de la deuda de 1982 (en ese año el Estado se hizo cargo de las deudas en dólares que tenía el sector privado). De los 45.000 millones de dólares de deuda externa que nos legó la última dictadura militar, casi la mitad correspondía a esta operación de transferencia al sector público de préstamos solicitados por grandes empresas privadas.

Melconian se destacó en ese entonces por hacer pasar por legítimos los fraudes cometidos por multinacionales y grupos locales. A partir del informe 480/161 dispuso que las investigaciones se reduzcan a un mero procedimiento formal. No le importaban las probadas y escandalosas denuncias, como las de grandes empresas que se realizaron autopréstamos para que luego el Estado asuma una deuda completamente ficticia. El círculo cierra: una de las empresas más beneficiadas con la estatización de la deuda fue SOCMA del Grupo Macri.

Durante los ´90, desde su consultora privada, Melconian se encargó de justificar el endeudamiento menemista, en particular el ingreso al conocido “Plan Brady”, que llevó a las privatizaciones y las reformas neoliberales. En 1996, en un estudio contratado por el gobierno afirmaba que gracias a la buena política que el menemismo tenía sobre el tema, hacia el año 2000 el endeudamiento externo no sería un problema para el país. Le erró por bastante, siendo que un año después la Argentina quebró y entró en default. Cabe recordar que bajo los gobiernos menemistas la deuda externa se elevó de 65.000 a 144.000 millones de dólares. Pero sus elogios fueron premiados cuando en 2003 Carlos Menem anunció que en caso de llegar a la presidencia pondría a Carlos Melconian al frente del Ministerio de Economía.

Hoy, desde su puesto como Presidente del Banco Nación, es parte del gobierno que decidió realizar la emisión de deuda externa más elevada de los últimos 20 años para un país emergente. La colocación de 16.500 millones de dólares realizada en abril que fue destinada en su mayoría a pagarle a los Fondos Buitres.

Enterarnos en estos días que Melconian era en sí mismo un buitre que litigaba contra su propio país, es una mancha más en su larga historia al servicio del sistema financiero internacional. Este hombre, encubridor de la deuda ilegítima de la dictadura, consultor principal de Cavallo en los noventa, candidato a Ministro de Economía de Menem en 2003, asesor económico de Mauricio Macri en el PRO y actualmente presidente del Banco Nación no está “de los dos lados del mostrador” como se ha afirmado. Siempre estuvo en uno sólo, el de la usura y el endeudamiento del país. Nunca del lado del pueblo argentino.