“A favor de los grandes”, en Página 12

“A favor de los grandes”, en Página 12

El diario Página 12 publicó una nota del dirigente de Marea Popular, Itai Hagman, sobre el desarrollo urbano y la política del PRO en la ciudad de Buenos Aires.

A LA DERIVA Y SIN TIMÓN

Inversión pública insuficiente, ausencia de política para las pymes y un entramado urbano diseñado a partir de las prioridades de grandes desarrolladores inmobiliarios son algunos de los problemas que se identifican en la Ciudad.

A favor de los grandes

Con el conflicto del Hospital Borda el macrismo volvió a cargar con uno de los caballitos de batalla preferidos de su gestión: “desarrollar el sur de la Ciudad”. Con este, los funcionarios del PRO se pasean por los programas de televisión ostentando una inusitada sensibilidad por “la zona más postergada de Buenos Aires”. El propio jefe de Gobierno, Mauricio Macri, cuando inauguró las sesiones legislativas este año, exhibió como un logro de su gobierno que en estos cinco años se redujo la diferencia del valor de la tierra entre el norte y sur de la Ciudad de tres a dos veces. Lo que no explicó allí fue que la política del macrismo es fomentar el crecimiento del sur llevando inversiones inmobiliarias privadas que valorizan el terreno pero no necesariamente benefician a la población.

La historia reciente de la Ciudad de Buenos Aires demuestra que el desarrollo bajo las reglas del mercado inmobiliario no sólo no resuelve los problemas habitacionales, sino que los empeora. En los últimos diez años se construyeron más de 15 millones de metros cuadrados –lo que equivale a unos 250 mil departamentos de 60 metros cuadrados–, la mayor parte se concentró en la zona norte y en viviendas lujosas orientadas a las clases altas. La consecuencia de esta política es que tras diez años de crecimiento resulta más difícil acceder a una vivienda propia. Mientras que en 2001 el 22,1 por ciento de los hogares alquilaban, hoy lo hace más del 30 por ciento, y comprar una casa requiere el doble de esfuerzo de ahorro que hace diez años.

El desarrollo inmobiliario es definido por el Gobierno de la Ciudad como una de las cuatro industrias estratégicas, junto al turismo, las tecnologías de información y la industria audiovisual. En ese sentido, creó el “Centro de Atención al Inversor”, que tiene entre sus funciones “impulsar el crecimiento local a través del fomento a la inversión privada, independientemente de su origen nacional o extranjero”. Desde este organismo el Gobierno de la Ciudad invita a las empresas a invertir en el desarrollo inmobiliario, en donde menciona la tendencia al alza de los precios de las propiedades como un factor de interés y atracción para los capitales.

Sin embargo, el interés de estos capitales es opuesto al de los vecinos que no pueden acceder a una vivienda digna. Algunos ejemplos pueden servir para conocer quiénes son estos desarrolladores. El más famoso es IRSA, de Eduardo Elsztain, dueño de casi todos los shoppings de la Ciudad, de la firma agropecuaria Cresud, así como de los más importantes hoteles de la Argentina y también el accionista mayoritario del Banco Hipotecario. Otra empresa destacada es Creaurban, originalmente del grupo Macri, y que luego fue vendida al primo hermano del actual jefe de Gobierno. Consultatio, de Eduardo Constantini, creador del exclusivo barrio Nordelta, también aparece en la lista. Raghsa, la constructora de los edificios lujosos Le Parc, símbolo del comienzo de la metamorfosis palermitana de los últimos años, y la enumeración sigue largamente.

Luego de agotar la zona norte, estos desarrolladores inmobiliarios comenzaron a dirigirse hacia el sur. Barrios como Barracas, Parque Patricios o Pompeya –favorecidos por la llegada del subte H– ahora son atractivos para las grandes constructoras. Aquí el Gobierno de la Ciudad intenta acompañar esa seducción del mercado con inversiones públicas como la instalación de un centro cívico, la mudanza de la sede central del Banco Ciudad o la construcción del Distrito Tecnológico, entre otras obras. Se intenta llevar al sur un desarrollo en espejo al de la zona norte.

¿Es incorrecta la inversión pública en la zona sur de la Ciudad? De ninguna manera. Pero si el desarrollo urbano continúa en manos de las grandes empresas de la construcción, las necesidades sociales continuarán postergadas. Pretender resolver el déficit habitacional con el desarrollo del mercado inmobiliario es tan ridículo como querer terminar con el hambre trasladando a Lugano los restaurantes de Puerto Madero.

El avance del negocio inmobiliario en la zona sur equivale a profundizar un modelo de ciudad excluyente y expulsivo de los sectores populares. Por eso, cuando a fines del año pasado la Legislatura porteña se aprestaba a votar un paquete de leyes en esta sintonía, numerosas organizaciones sociales se manifestaron en contra, reclamándole no sólo al bloque del PRO sino a también a los de la oposición (que acordaron para que estos proyectos salieran). La construcción del centro cívico que el macrismo pretende llevar a cabo en los terrenos del Borda forma parte de este paquete.

El artículo 31 de la Constitución de la Ciudad obliga al Estado a garantizar a sus habitantes una vivienda digna. En la actualidad, más de 500.000 porteños padecen la violación de este derecho. Las leyes del mercado inmobiliario son contrarias a resolver esta crisis. Sin una regulación del Estado y una planificación urbana que incluya como protagonistas a las organizaciones sociales, desarrollar realmente el sur de la Ciudad priorizando las necesidades sociales es sencillamente imposible.

Producción: Tomás Lukin

Nota en Página 12

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